-Po. Creo que ya es hora de que te diga algo que debería haberte dicho hace ya mucho tiempo.
-¿Y qué es?
-Escucha, hijo, el ingrediente secreto es…. ¡ninguno!
-¿Eh?
-Lo que has oído: ¡ninguno! No hay ningún ingrediente secreto.
(Mira bien el espejo)
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